Curiosidades tecnológicas, cuentos cortos para adultos, libros de cuentos . Escríbenos a:
cuentistasdegotiasan@gmail.com

Cuento 009 - "Monólogo del Maratonista - Teoría y práctica"


Alfredo Milano
Santiago, 2 de Marzo, 2013
video

Parece mentira que hace 11 meses y 14 días, empecé a mentalizarme para correr un maratón. Todo lo que he aprendido y  todo lo que he entrenado se materializa el día de hoy.
He cumplido metódica y rigurosamente con el plan que me he propuesto.
Ya confirmé que estoy registrado como participante de este prestigioso maratón.

!Qué orgullo para mí!  Maratón año 2011 de la ciudad de Nueva York.

Aquí estoy, con el pantalón largo de ejercicio puesto todavía. Así que me lo quito y hago algo de calistenia.
Cómo quisiera verle la cara a Lisa. Ella siempre cree que soy pura bulla. Nada que ver Lisa, esta vez no voy a oír tu vocecita chillona y fastidiosa burlándose de mí. Estoy aquí, y tu allá bien lejos.
No se adónde te vas a meter, cuando leas la prensa y veas mi foto en primera plana: “Wilfredo ganó el Maratón de Nueva York”.

Já... claro que me estoy burlando, jamás ganaré, pero por lo menos espero terminarlo aunque sea en 10 horas.

!Creo que sí puedo!

Lo primero que hice hace más de un año, fue consultar Google. Bajé los consejos de Joe Henderson, la "Biblia" de los maratonistas.
Imprimí un plan que tiene varias acciones a realizar día a día; y su consejo más sabio era que había que tomar en cuenta el descanso.
Entrenar y descansar.

!Pero el descanso es muy importante!

Muchos maratonistas veteranos, así lo recomiendan.
Así que para ser fiel al gran Henderson, lo primero que hice fue tomar un mes de descanso antes de empezar el entrenamiento.
Créanme fue algo muy duro, ya  que parecería que no quería empezar.

!Eso nunca! porque otra de las enseñazas es tener voluntad de hierro. Yo me aferré a mi objetivo, sin importarme el que dirán.

Cuando empecé mi entrenamiento, seguí mi plan diario.
Por ejemplo, mi primer día:
Tipo de entrenamiento: suave (por ser el primer día)
Distancia: 1.000 metros (en realidad hice unos 600)
Tiempo: 1 hora 38 minutos
Ritmo: poco a poco.
Esfuerzo: de lento a más lento
Calentamiento: calistenia brazos y piernas, tres agachaditas y tres levantaditas.
Relajación: intensa al final.

Parece nada, pero para empezar no está nada mal. Siempre hay que empezar por algo, y ese fue mi humilde comienzo.
Además, mientras tanto ya iba averiguando sobre los principales maratones del mundo, y me decidí a empezar por el de más prestigio.  !Yo soy así, me gustan las metas altas!
Nueva York es lo máximo.

Al mes del entrenamiento, pude llegar a los 1.500 metros en sólo 1 hora y 18 minutos.
!Qué alegría! Más distancia en menos tiempo, así que me tomé una semana de descanso para observar qué efecto hacía en mis marcas.

Qué bueno, después de la semana de descanso, corrí sin parar 1.545 metros, en 1 hora y 17 minutos, con 38 segundos. !Más distancia, menos tiempo!
Esto  me dió ánimos para continuar. Entretanto, seguía estudiando acerca de la vestimenta adecuada para un maratón y, especialmente, sobre los zapatos.

Esto de los zapatos es muy importante. Me dí cuenta de que con unos buenos zapatos, casi seguro podría cumplir todos mis objetivos.

Fue una larga investigación y me quedé con tres modelos después de que descarté los "Reebok Premier Road Cushion KFS".
Los New Balance son buenos, pero algo me dice: es mejor dejarlos como una tercera opción.
Entonces me quedaron los "Mizuno Wave Rider 12" y los "Brooks Glycerin 5", así supe que los Mizunos a veces molestan al chocar en los tobillos y opté de una vez por todas por los "Brooks Glyceryn 5".
Esa fue una sabia decisión.

Bueno, no quiero seguir dando tantos detalles de mi entrenamiento.

Qué emocionante fue todo: el registro on line, los pasajes para el viaje, la visa, la reservación del hotel, ver a los otros corredores.
Y  aquí estoy con mi número de corredor 25.438 en la espalda, dispuesto a devorarme esas 26 millas, 385 yardas, o  -dicho para los que ignoran este tipo de medidas-  esos 42 kilómetros y 195 metros.

El vocerío es impresionante, estoy ubicado casi al final del pelotón.

Creo que se dió la largada varios segundos atrás, quizás un minuto o más,  pero ahora es cuando arrancamos.
Qué feliz me siento, empiezo a cantar: 
"New York, New York...... New York, New York, parapapan...
New York, New York…"

Siempre hay los que salen más rápido,  los menos rápidos, los lentos, los más lentos.
Desde acá es imposible ver por donde andan los primeros.
Ya llevo como 500 metros, todavía somos un grupo casi compacto. Voy bien.
Miro el reloj y creo que estoy muy sincronizado.

Estoy empezando a muy buen ritmo… me pongo al lado de un flaco alto y oigo nuestros pasos contra el pavimento. Qué alegría. El flaco me mira de lado y acelera, al ratico se aleja, más y más y se pierde.

Media hora más tarde, ya está bastante despejada la vía.
Acabo de pasar a un anciano más viejo que Matusalén, lleva en la espalda el número 23.425. No sé por qué dejan participar a estos viejitos que lo que hacen es estorbar.

Una cuadra más lejos veo a una señora que tiene una botella. Ella debe ser de las voluntarias que regalan agua a los atletas para que se refresquen. Al rato voy  adonde está y le arranco la botella.
!Qué refrescante! Me bebo la mitad y el resto me lo echo en la cabeza. Tiro la botella al pavimento como lo hacen los atletas: descuidadamente.

Un señor calvo y gordo, con traje de paisano, me grita cosas; pero no oigo bien. Creo que me dijo unas palabrotas. Se acerca un poco más y me grita, preguntándome por qué le quité a su mamá el agua con el remedio.
Acelero un poco y después de un trecho el gordo se detiene.
--- Ja ja, gordo, gordo.

A media cuadra veo un letrero que indica el millaje recorrido, me acerco emocionado y leo: --3.5 millas   
Me digo a mí mismo: " Wilfredo,  Wilfredo, tú puedes"

Como a dos cuadras más oigo que la multitud que está en las aceras, empieza a ovacionar y aplaudir. !Que emoción! No sé cómo me reconocieron. !Qué bueno!

Oigo unos pasos que se van acercando.
Se acercan más, más y más. Los aplausos aumentan.
Veo otra vez el viejito 23.425 quien se coloca a mi lado, me mira, sonríe y me pasa.
!Qué verguenza, no sé por qué dejan correr a esos ancianos!

Luego me pasa una viejita y un tipo joven con dos prótesis como piernas.

Estoy quedándome más lejos cada vez, estoy cansado, creo que he recorrido 4 ó 5 millas. Mi pulso está acelerado, respiro profusamente. No aguanto más...

Me siento en la acera, miro el reloj,  miro al cielo y luego a los rascacielos a lo lejos. Tarareo New York, New York…

Aunque me dan ganas de continuar, la sensatez se impone y pienso que es hora de regresar al hotel. 
Bueno, qué puedo decir. No está mal para un principiante. Aunque ya me imagino a Lisa diciéndome, “yo te lo dije, yo te lo dije...”

Pero no me importa. Con esa voluntad que tengo, después de que descanse lo suficiente  -y recuerden que acabo de correr en el Maratón de Nueva York-   estoy casi seguro de que voy a participar en el Maratón de Boston.

!Boston, prepárate voy por ti!





0 comentarios: