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(1052) ¿LAS PERSONAS CON SENTIDO DEL HUMOR TIENEN MÁS ÉXITOS LABORALES?

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Victoria González

Además del esfuerzo y de la calidad de nuestro trabajo, la forma de comportarnos nos puede ayudar  –o perjudicar-  a la hora de crecer profesionalmente.

El entorno laboral es, seguramente, uno de los ambientes en los que más cuidamos nuestra manera de comportarnos, sobre todo cuando somos jóvenes o acabamos de incorporarnos a un nuevo trabajo.


¿Influye nuestra manera de ser o de actuar en nuestra carrera profesional?
Según los expertos, mucho, y puede ser tan importante como el hecho de dejarnos la piel para desempeñar bien nuestro trabajo.

Un estudio publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology analiza las relaciones entre el estatus laboral y el sentido del humor, y concluye que, si éste se utiliza correctamente, puede ser beneficioso, ya que produce una buena impresión en quienes nos rodean, sean compañeros o jefes.
Una persona divertida trasmite confianza, y de hecho se le puede llegar a percibir como más segura y competente de lo que es en realidad.

El sentido del humor suele verse como algo superfluo, y pocas veces nos damos cuenta de que es un atributo que influye mucho en las relaciones y jerarquías que se establecen tanto en el ámbito laboral como en el personal.
"Hacemos muchas cosas para mejorar nuestro estatus. Trabajamos duro. Tratamos de demostrar que somos realmente inteligentes. Y lo que nosotros hemos descubierto es que el humor es una de esas herramientas que nos pueden ayudar a conseguir nuestro objetivo", explica Maurice Schweitzer, uno de los autores y profesor en la Universidad de Pensilvania.

"Si eres lo suficientemente valiente como para hacer una broma, independientemente de si ésta tiene éxito o no, la gente te percibirá como alguien seguro y competente, además de poseedor de una gran inteligencia emocional", afirma Alison W. Brooks, coautora del trabajo e investigadora de la Universidad de Harvard.

El humor influye en las relaciones que establecemos
tanto dentro como fuera del entorno laboral

Los autores decidieron realizar el estudio al darse cuenta de que muchos estudiantes recién graduados, al incorporarse a su primer trabajo, ocultan deliberadamente su personalidad por miedo a caer mal y a perder la oportunidad de progresar en su carrera.
"A menudo se encuentran en una especie de 'cárcel de silencio' y no se expresan tal y como son, pues saben los riesgos que eso conlleva", explica Brooks.

No te pases con los chistes
Por supuesto, esto no significa que haya que dedicarse a gastar bromas sin ningún tipo de filtro. Los chistes y el humor se mueven en una delgada línea entre lo socialmente correcto y lo inapropiado. Una broma de mal gusto o que toque un tema delicado puede tener el efecto opuesto al esperado y ocasionarnos algún disgusto, quien sabe si llevarnos al despido incluso.

Ante todo, es mejor dejar que el sentido común prevalezca:
·        no hay que pasarse, a riesgo de acabar siendo 'el pesado de las bromitas',
·        se debe saber a quién gastar una inocentada y a quién no, y qué temas tocar según el momento.

Este es uno de los pocos trabajos que ahonda en la influencia del humor, y demuestra que, efectivamente, éste influye mucho en cómo percibimos a otras personas, en ciertos comportamientos cognitivos y en las relaciones que establecemos tanto dentro como fuera de nuestro entorno laboral.


(1051 ) CINCO PROFESIONES QUE VAN A DESAPARECER

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El avance de la tecnología provocará que de aquí a 2050 una serie de profesiones hayan pasado a la historia.

Los trabajos manuales son los que se encuentran con mayor peso en la balanza si pensamos en oficios que puedan llegar a desaparecer en los próximos años.


De hecho, en los últimos 15 años se han producido cambios radicales desde el punto de vista profesional, que han obligado a las empresas a subirse al carro de la tecnología.

¿Qué oficios están en grave riesgo a raíz de la irrupción de Internet, de los smartphones y de otros dispositivos que nos hacen la vida más fácil?

El portal especializado en formación Cursos.com explora cinco de ellas:

Agente de viajes
Internet ha permitido que el sector de los viajes se reinvente, así como bajar los precios y llegar de manera más precisa y eficiente al consumidor.
Pero las agencias tradicionales han ido e irán cerrando y los agentes de viajes serán cosa del pasado en 2050.

Cajero de banco
Las entidades bancarias cada vez redirigen más a sus clientes a hacer sus trámites vía Internet.
De aquí a 2050 todo lo relacionado con la banca será automático en los bancos o se gestionará vía Internet.

Teleoperador
Con la mejora del reconocimiento de voz y con los avances en Inteligencia Artificial, el gremio de teleoperadores está abocado a desaparecer de aquí a 2050.

Cajero de supermercado
Los grandes supermercados están implantando sistemas automáticos de cobro. De aquí a 2050 los cajeros de supermercado no serán más que un recuerdo.

Maquinista de tren
Los trenes del futuro no tan lejano irán pilotados de manera automática. Algo que ya sucede en algunos metros y trenes de transbordo de ciertos aeropuertos.
Con el avance de los sensores, en 2050 no habrá rastro de los maquinistas de tren.

Algunos de estos trabajos lograrán sobrevivir apelando a la atención diferencial, pero otros pasarán a la historia como en su momento ocurrió con el operario de telégrafo, el lechero o el sereno.



Cuento 009 - "Monólogo del Maratonista - Teoría y práctica"


Alfredo Milano
Santiago, 2 de Marzo, 2013

Parece mentira que hace 11 meses y 14 días, empecé a mentalizarme para correr un maratón. Todo lo que he aprendido y  todo lo que he entrenado se materializa el día de hoy.
He cumplido metódica y rigurosamente con el plan que me he propuesto.
Ya confirmé que estoy registrado como participante de este prestigioso maratón.

!Qué orgullo para mí!  Maratón año 2011 de la ciudad de Nueva York.

Aquí estoy, con el pantalón largo de ejercicio puesto todavía. Así que me lo quito y hago algo de calistenia.
Cómo quisiera verle la cara a Lisa. Ella siempre cree que soy pura bulla. Nada que ver Lisa, esta vez no voy a oír tu vocecita chillona y fastidiosa burlándose de mí. Estoy aquí, y tu allá bien lejos.
No se adónde te vas a meter, cuando leas la prensa y veas mi foto en primera plana: “Wilfredo ganó el Maratón de Nueva York”.

Já... claro que me estoy burlando, jamás ganaré, pero por lo menos espero terminarlo aunque sea en 10 horas.

!Creo que sí puedo!

Lo primero que hice hace más de un año, fue consultar Google. Bajé los consejos de Joe Henderson, la "Biblia" de los maratonistas.
Imprimí un plan que tiene varias acciones a realizar día a día; y su consejo más sabio era que había que tomar en cuenta el descanso.
Entrenar y descansar.

!Pero el descanso es muy importante!

Muchos maratonistas veteranos, así lo recomiendan.
Así que para ser fiel al gran Henderson, lo primero que hice fue tomar un mes de descanso antes de empezar el entrenamiento.
Créanme fue algo muy duro, ya  que parecería que no quería empezar.

!Eso nunca! porque otra de las enseñazas es tener voluntad de hierro. Yo me aferré a mi objetivo, sin importarme el que dirán.

Cuando empecé mi entrenamiento, seguí mi plan diario.
Por ejemplo, mi primer día:
Tipo de entrenamiento: suave (por ser el primer día)
Distancia: 1.000 metros (en realidad hice unos 600)
Tiempo: 1 hora 38 minutos
Ritmo: poco a poco.
Esfuerzo: de lento a más lento
Calentamiento: calistenia brazos y piernas, tres agachaditas y tres levantaditas.
Relajación: intensa al final.

Parece nada, pero para empezar no está nada mal. Siempre hay que empezar por algo, y ese fue mi humilde comienzo.
Además, mientras tanto ya iba averiguando sobre los principales maratones del mundo, y me decidí a empezar por el de más prestigio.  !Yo soy así, me gustan las metas altas!
Nueva York es lo máximo.

Al mes del entrenamiento, pude llegar a los 1.500 metros en sólo 1 hora y 18 minutos.
!Qué alegría! Más distancia en menos tiempo, así que me tomé una semana de descanso para observar qué efecto hacía en mis marcas.

Qué bueno, después de la semana de descanso, corrí sin parar 1.545 metros, en 1 hora y 17 minutos, con 38 segundos. !Más distancia, menos tiempo!
Esto  me dió ánimos para continuar. Entretanto, seguía estudiando acerca de la vestimenta adecuada para un maratón y, especialmente, sobre los zapatos.

Esto de los zapatos es muy importante. Me dí cuenta de que con unos buenos zapatos, casi seguro podría cumplir todos mis objetivos.

Fue una larga investigación y me quedé con tres modelos después de que descarté los "Reebok Premier Road Cushion KFS".
Los New Balance son buenos, pero algo me dice: es mejor dejarlos como una tercera opción.
Entonces me quedaron los "Mizuno Wave Rider 12" y los "Brooks Glycerin 5", así supe que los Mizunos a veces molestan al chocar en los tobillos y opté de una vez por todas por los "Brooks Glyceryn 5".
Esa fue una sabia decisión.

Bueno, no quiero seguir dando tantos detalles de mi entrenamiento.

Qué emocionante fue todo: el registro on line, los pasajes para el viaje, la visa, la reservación del hotel, ver a los otros corredores.
Y  aquí estoy con mi número de corredor 25.438 en la espalda, dispuesto a devorarme esas 26 millas, 385 yardas, o  -dicho para los que ignoran este tipo de medidas-  esos 42 kilómetros y 195 metros.

El vocerío es impresionante, estoy ubicado casi al final del pelotón.

Creo que se dió la largada varios segundos atrás, quizás un minuto o más,  pero ahora es cuando arrancamos.
Qué feliz me siento, empiezo a cantar: 
"New York, New York...... New York, New York, parapapan...
New York, New York…"

Siempre hay los que salen más rápido,  los menos rápidos, los lentos, los más lentos.
Desde acá es imposible ver por donde andan los primeros.
Ya llevo como 500 metros, todavía somos un grupo casi compacto. Voy bien.
Miro el reloj y creo que estoy muy sincronizado.

Estoy empezando a muy buen ritmo… me pongo al lado de un flaco alto y oigo nuestros pasos contra el pavimento. Qué alegría. El flaco me mira de lado y acelera, al ratico se aleja, más y más y se pierde.

Media hora más tarde, ya está bastante despejada la vía.
Acabo de pasar a un anciano más viejo que Matusalén, lleva en la espalda el número 23.425. No sé por qué dejan participar a estos viejitos que lo que hacen es estorbar.

Una cuadra más lejos veo a una señora que tiene una botella. Ella debe ser de las voluntarias que regalan agua a los atletas para que se refresquen. Al rato voy  adonde está y le arranco la botella.
!Qué refrescante! Me bebo la mitad y el resto me lo echo en la cabeza. Tiro la botella al pavimento como lo hacen los atletas: descuidadamente.

Un señor calvo y gordo, con traje de paisano, me grita cosas; pero no oigo bien. Creo que me dijo unas palabrotas. Se acerca un poco más y me grita, preguntándome por qué le quité a su mamá el agua con el remedio.
Acelero un poco y después de un trecho el gordo se detiene.
--- Ja ja, gordo, gordo.

A media cuadra veo un letrero que indica el millaje recorrido, me acerco emocionado y leo: --3.5 millas   
Me digo a mí mismo: " Wilfredo,  Wilfredo, tú puedes"

Como a dos cuadras más oigo que la multitud que está en las aceras, empieza a ovacionar y aplaudir. !Que emoción! No sé cómo me reconocieron. !Qué bueno!

Oigo unos pasos que se van acercando.
Se acercan más, más y más. Los aplausos aumentan.
Veo otra vez el viejito 23.425 quien se coloca a mi lado, me mira, sonríe y me pasa.
!Qué verguenza, no sé por qué dejan correr a esos ancianos!

Luego me pasa una viejita y un tipo joven con dos prótesis como piernas.

Estoy quedándome más lejos cada vez, estoy cansado, creo que he recorrido 4 ó 5 millas. Mi pulso está acelerado, respiro profusamente. No aguanto más...

Me siento en la acera, miro el reloj,  miro al cielo y luego a los rascacielos a lo lejos. Tarareo New York, New York…

Aunque me dan ganas de continuar, la sensatez se impone y pienso que es hora de regresar al hotel. 
Bueno, qué puedo decir. No está mal para un principiante. Aunque ya me imagino a Lisa diciéndome, “yo te lo dije, yo te lo dije...”

Pero no me importa. Con esa voluntad que tengo, después de que descanse lo suficiente  -y recuerden que acabo de correr en el Maratón de Nueva York-   estoy casi seguro de que voy a participar en el Maratón de Boston.

!Boston, prepárate voy por ti!