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CUENTO 001 -- “Jugando con la Imaginación”

CUENTO 001 --  “Jugando con la Imaginación
Alfredo Milano
Santiago, 29 de Mayo, 2008

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Jugar con la imaginación es mi deporte favorito.
Desde niño, como a muchos, me gustaba fantasear con figuras en las nubes. Grandes dioses barbudos, extraños animales, mujeres gigantescas, venían y se iban.
Ahora, cuando me sobra el tiempo y tengo que quedarme el Domingo entero metido en la habitación de la pensión donde resido, he vuelto a la fantasía. Las grandes manchas del cielo raso forman figuras caprichosas con tonalidades de ocre. Monstruos deformes se desparraman, manos desproporcionadas tratan de atrapar el solitario bombillo de la habitación.
Una laguna, en un degradé desde vino tinto hasta marrón claro, ocupa una esquina, en la que una tela de araña adorna, como una inmensa carpeta-crochet tejida delicadamente. Las paredes tienen menos manchas, pero ya, al blanco original, el tiempo se ha encargado de darle un toque de vainilla.

He descubierto una profusión de pequeños puntos y supongo que son los agujeros que quedaron después de sacar clavos. Empiezo a jugar con los puntos y armar figuras.
Les voy dando números y hago un cuadrado, un rombo, una casa. Le agrego chimenea a la casa.
Un rostro, otro rostro. Quiero de nuevo hacer el rostro primero y me sale más largo, la casa que era cuadrada ahora es rectangular.
Así sigo, haciendo y deshaciendo, y de tanto jugar mis ojos se cansan.

Pienso sobre el cansancio y las cosas que le pasan a una mente cansada. 

Recuerdo el cuarto de Van Gogh, pero éste es más pobre. No tiene ventana, ni siquiera una silla.

Necesito ir al baño, tengo pereza dominical; el baño no está tan lejos. Voy aprovechar que hay poca gente. Si camino rápido no tengo necesidad de ponerme los pantalones ni los zapatos y puedo ir sólo con mi ropa interior.
Abro la puerta con cuidado, miro hacia ambos lados del pasillo; no hay nadie. Salgo, cierro la puerta silenciosamente y corro hacia el baño sin hacer ruido.
Termino y regreso al cuarto.

Cuando voy de nuevo para la cama, piso con el talón de mi pie derecho algo duro. Es algo que suena y se quiebra. No siento nada. Doy unos tres pasos y voy dejando un reguero de sangre.
...¡Ay, Dios!, pienso. ¿Por qué a mí? y sobre todo  hoy, que es Domingo.

Tengo la planta del pie llena de sangre, pero no siento dolor.
No es raro, he estado herido muchas veces y nunca siento dolor. Un médico me advirtió que tuviera cuidado con las quemaduras y heridas porque yo era insensible al dolor y eso me podía agravar cualquier herida.

Como puedo, me pongo un short deportivo y voy cojeando hasta la habitación de mi amiga Elsa. Toco la puerta, abre y me manda a pasar. Cuando ve mi pie, ella instintivamente busca su equipo de primeros auxilios.
Empieza por limpiarme el pie con algodón y alcohol. Después, lo examina y me dice:
--- “Qué extraño... No tienes ninguna herida”.

No hallo que decir, y le pregunto:
-- “Y esa gran cantidad de sangre, ¿de dónde saldría?”.
Ella sólo hace el universal gesto de no saber.
Le doy las gracias e, intrigado, regreso a mi habitación a resolver el misterio.

Reviso los sitios donde hay sangre y distingo algo; pero no sé que es.  De pronto veo dos animalitos gorditos, los observo con cuidado. Busco una servilleta, atrapo a uno y lo coloco arriba de la hoja. 

Llevo el misterioso animal a mi amigo José Ernesto, famoso por ser la enciclopedia ambulante de la pensión.  Apenas lo ve, ríe y me dice:
--- “Compadre, eso es una garrapata y está gordita”

Seguidamente me da otras informaciones con respecto al animal: dónde vive, de qué se alimenta, su reproducción, etc.
Finalmente agrega:
---“Revisa bien tu habitación porque debe de haber más”

Regreso y  veo otra, grande. Boto por la poceta a las dos delincuentes y me vuelvo acostar en mi cama.

Al rato, cuando quiero distraerme con los puntos, buscando al número 1  -que yo sabía exactamente en cuál cuadricula estaba-  lo ubico más arriba, así como a otros. 
Entonces llego a una conclusión:
-- “...o son puntos errantes como los planetas, o están absolutamente vivos porque son garrapatas.”




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