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CUENTO 002 -- "CON LA CABEZA SOBRE LOS HOMBROS"


Cuento  002 - “Con la cabeza sobre los hombros”
Iris Herrera de Milano
Santiago, 27 de Septiembre, 2013

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Era el período de las vacaciones escolares. Había terminado mi penúltimo año de secundaria en el colegio para niñas pobres que las Damas del Sagrado Sacrificio regentaban en la ciudad.
Aquella tarde yo estaba dedicada a mi pasatiempo favorito: la lectura, y mi madre me pidió -más bien digamos me ordenó- que la acompañara a la casa de una pareja que estaba interesada en que ella le hiciera las labores de limpieza de la vivienda, pues la señora estaba ya muy anciana y por su edad y falta de costumbre no podía hacer grandes esfuerzos físicos, ni siquiera el de andar caminando por la propiedad. Por eso necesitaban los servicios de mi madre, ama de casa reconocida por su honradez y rectitud, para que en cierta forma supliera a la dueña.

Cuando la puerta de esa casa se abrió y ví aquella maravillosa estancia, tome la decisión que cambiaría el resto de mi vida.

En esos días cumpliría mis 17 años y las opciones realistas que tenía frente a mí eran: certificarme como peluquera o como asistente de guardería de niños, o estudiar costura, o  buscar trabajo en alguna tienda o supermercado para atender la caja registradora, o realizar algún cursito de oficios para trabajar como Aprendiz de cualquier cosa.
Iniciar y llegar a terminar estudios universitarios sería un imposible debido al costo de la opción y, además, representaría una pérdida de tiempo que no me llevaria a ningún lado económicamente prometedor. De modo tal que comencé a pensar la manera de acortar mi desarrollo profesional.

Yo tenía fama de inteligente, dedicada y perspicaz, además de simpática, no mal parecida y conversadora. Así que, como ya dije, de un solo chispazo se me aclaró mi futuro laboral. Sería una especial Dama de Compañía para caballeros acaudalados que  requirieran ese servicio.

La mayor parte de la inversión ya estaba hecha: mi aspecto físico, mi educación, mi nivel de conversación, mi interés por estar al tanto de las noticias mundiales, mi manejo de las redes sociales, mis buenos modales al relacionarme con la gente.

Le mentí a mi madre cuando le dije que iría a Tolpic City, la capital, para solicitar una beca. Le expliqué que dadas mis excelentes calificaciones escolares casi que ya la tendría otorgada para el momento en que terminara la secundaria.   ¡Nada más lejos de mi intención verdadera!

Me fuí a Tolpic City por dos días para que mi mamá creyera mi historia y me quedé en casa de Kani, una amiga muy cercana. Nos montamos en un autobús y le pedí a Kani que me indicara cuáles eran los lugares bonitos de la ciudad.
Llegamos a un punto en que le pregunté cómo podría hacer una muchacha como nosotras para vivir en uno de esos sitios.
Ella me dijo: que tus padres tengan dinero y hayas nacido allí, o que tus padres tengan dinero suficiente para regalarte un apartamento de soltera allí, o que te ganes un buen premio de la lotería, ... o que ...... (y ahí nos miramos pícaramente)  te consigas un "sugar daddy" muy generoso que te mantenga y pague por tus gastos.
Nos reímos mucho por haber coincidido exactamente en la idea y prometimos seguir hablando del tema...
 ___________

Eso fue hace 25 años...
Ahora lo recuerdo porque en aquel entonces me pareció algo sumamente difícil... Sin embargo, la buena suerte me acompañó en todo momento y mi capacidad de discernir fue clave para lograr el objetivo.

Enganchar a un hombre mayor, con dinero y falta de afecto..
Me propuse aplicar mis conocimientos de búsqueda de oportunidades de trabajo, para conseguir una entrevista informacional con alguien así. Me focalicé en redes sociales y profesionales, ubiqué a los candidatos y los llamé por teléfono. Dos caballeros importantes accedieron a la entrevista.

El motivo presunto, es decir la excusa para la entrevista, era  -dada mi condición de candidata a  estudiante universitaria-  conocer un poco más del tipo de organización en la cual el caballero prestaba sus servicios.
Por supuesto, mi misión real era llamar la atención de ese caballero antes identificado via redes sociales y, posteriormente, lograr engancharlo en mi red personal.


No lo logré sino hasta la entrevista con un quinto prospecto. Un hombre de unos 50 años, que quería demostrar su potencia e importancia y, sobre todo, exhibirse con mujeres jovenes. Le capté su debilidad y por ahí me afinqué.
A los 3 meses estaba yo bien instalada en un apartamento con mi falso Adonis, quien fue mi Curso 101 de Amante  o de Segundo Frente, como se le quiera denominar.

Aprendí mucho de él y, sobre todo, aprendí a estar clara en que lo apropiado es considerar a cada amante como un proyecto; es decir, algo que tiene un principio y un final bien definidos. No hay que volverse avariciosa y hay que entender que, algún día, ese amante volverá al redil con su esposa o buscará una mujer “decente y respetable” que él se atreva a mostrar.
Cada proyecto, entonces, es una inversión y como tal se debe ser selectiva. Es la manera de salir sin heridas profundas en este ramo comercial.

Al poco tiempo de estar con mi tercer proyecto y habiendo recaudado ya algún dinero,  decidí  -junto con Kani-  ser socias de una empresa online de servicios de damas de compañía. Reclutábamos a las chicas de acuerdo con ciertos parámetros y procedimientos sugeridos por nuestro asesor legal, y ofrecíamos nuestro catálogo con mucha discreción a clientes escogidos.

Nosotras, ya como empresarias, mejoramos nuestras habilidades y conocimientos tomando cursos de Aprender a Escuchar, Coctelería, Masaje Relajante, Cultura General, Manejo del Tiempo,  Atención al Cliente,  etc. distintas disciplinas que nos hacían más interesantes y competitivas y nos imprimían un sello distintivo en un mercado laboral a veces saturado de mal gusto. 

Nos convertimos a nosotras mismas en damas de compañía  casi perfectas y requeríamos de  nuestro personal un alto nivel de preparación, para satisfacer la demanda de nuestra  exigente clientela.
Queríamos ser la compañía ideal para caballeros no comprendidos.

Ahora, ya más cerca de los 50 años, puedo afirmar abiertamente que estoy muy contenta conmigo misma por haber tomado esta senda laboral.
La consideré mi carrera y en todo momento me comporté y sigo siendo una profesional .


Actualmente estoy parcialmente retirada, pero sigo gerenciando la empresa. A título personal mantengo algunos clientes, muy pocos, con quienes, por los años que nos llevamos conociendo, ya me unen lazos casi de amistad.

Mi socia, Kani, murió de cáncer hace algunos años.  Ella tuvo una hija y nunca reveló a nadie el nombre del padre. Kani y yo eramos prácticamente hermanas. Me encargó a su  hija, Zaldir, quien en esa época tenía unos 8 años de edad y a quien presento como mi sobrina.


Zaldir conoce muy bien su propio origen y todos los detalles de mi oficio y del de su madre.  Acepta que fuímos unas mujeres valientes al tomar la decisión de sobrevivir y forjarnos un destino, sin distraernos en amoríos improductivos y con futuro incierto.

A pesar de que otras personas pudieran juzgarnos de manera diferente, tanto Kani como yo nos consideramos unas triunfadoras: salimos adelante.

Tal vez Zaldir opte por una vía distinta. Esa será su decisión.
De todas maneras estaré a su lado para darle un golpe de timón con una buena dosis de realidad cuando sea conveniente o necesario.
 














CUENTO 001 -- “Jugando con la Imaginación”

CUENTO 001 --  “Jugando con la Imaginación
Alfredo Milano
Santiago, 29 de Mayo, 2008

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Jugar con la imaginación es mi deporte favorito.
Desde niño, como a muchos, me gustaba fantasear con figuras en las nubes. Grandes dioses barbudos, extraños animales, mujeres gigantescas, venían y se iban.
Ahora, cuando me sobra el tiempo y tengo que quedarme el Domingo entero metido en la habitación de la pensión donde resido, he vuelto a la fantasía. Las grandes manchas del cielo raso forman figuras caprichosas con tonalidades de ocre. Monstruos deformes se desparraman, manos desproporcionadas tratan de atrapar el solitario bombillo de la habitación.
Una laguna, en un degradé desde vino tinto hasta marrón claro, ocupa una esquina, en la que una tela de araña adorna, como una inmensa carpeta-crochet tejida delicadamente. Las paredes tienen menos manchas, pero ya, al blanco original, el tiempo se ha encargado de darle un toque de vainilla.

He descubierto una profusión de pequeños puntos y supongo que son los agujeros que quedaron después de sacar clavos. Empiezo a jugar con los puntos y armar figuras.
Les voy dando números y hago un cuadrado, un rombo, una casa. Le agrego chimenea a la casa.
Un rostro, otro rostro. Quiero de nuevo hacer el rostro primero y me sale más largo, la casa que era cuadrada ahora es rectangular.
Así sigo, haciendo y deshaciendo, y de tanto jugar mis ojos se cansan.

Pienso sobre el cansancio y las cosas que le pasan a una mente cansada. 

Recuerdo el cuarto de Van Gogh, pero éste es más pobre. No tiene ventana, ni siquiera una silla.

Necesito ir al baño, tengo pereza dominical; el baño no está tan lejos. Voy aprovechar que hay poca gente. Si camino rápido no tengo necesidad de ponerme los pantalones ni los zapatos y puedo ir sólo con mi ropa interior.
Abro la puerta con cuidado, miro hacia ambos lados del pasillo; no hay nadie. Salgo, cierro la puerta silenciosamente y corro hacia el baño sin hacer ruido.
Termino y regreso al cuarto.

Cuando voy de nuevo para la cama, piso con el talón de mi pie derecho algo duro. Es algo que suena y se quiebra. No siento nada. Doy unos tres pasos y voy dejando un reguero de sangre.
...¡Ay, Dios!, pienso. ¿Por qué a mí? y sobre todo  hoy, que es Domingo.

Tengo la planta del pie llena de sangre, pero no siento dolor.
No es raro, he estado herido muchas veces y nunca siento dolor. Un médico me advirtió que tuviera cuidado con las quemaduras y heridas porque yo era insensible al dolor y eso me podía agravar cualquier herida.

Como puedo, me pongo un short deportivo y voy cojeando hasta la habitación de mi amiga Elsa. Toco la puerta, abre y me manda a pasar. Cuando ve mi pie, ella instintivamente busca su equipo de primeros auxilios.
Empieza por limpiarme el pie con algodón y alcohol. Después, lo examina y me dice:
--- “Qué extraño... No tienes ninguna herida”.

No hallo que decir, y le pregunto:
-- “Y esa gran cantidad de sangre, ¿de dónde saldría?”.
Ella sólo hace el universal gesto de no saber.
Le doy las gracias e, intrigado, regreso a mi habitación a resolver el misterio.

Reviso los sitios donde hay sangre y distingo algo; pero no sé que es.  De pronto veo dos animalitos gorditos, los observo con cuidado. Busco una servilleta, atrapo a uno y lo coloco arriba de la hoja. 

Llevo el misterioso animal a mi amigo José Ernesto, famoso por ser la enciclopedia ambulante de la pensión.  Apenas lo ve, ríe y me dice:
--- “Compadre, eso es una garrapata y está gordita”

Seguidamente me da otras informaciones con respecto al animal: dónde vive, de qué se alimenta, su reproducción, etc.
Finalmente agrega:
---“Revisa bien tu habitación porque debe de haber más”

Regreso y  veo otra, grande. Boto por la poceta a las dos delincuentes y me vuelvo acostar en mi cama.

Al rato, cuando quiero distraerme con los puntos, buscando al número 1  -que yo sabía exactamente en cuál cuadricula estaba-  lo ubico más arriba, así como a otros. 
Entonces llego a una conclusión:
-- “...o son puntos errantes como los planetas, o están absolutamente vivos porque son garrapatas.”




(1026) LOS SEMÁFOROS PODRÍAN TENER LOS DÍAS CONTADOS

Raquel de la Morena
www.muyinteresante.es

La aparición de los coches autopilotados ha impulsado a un equipo de investigadores internacionales a crear un nuevo sistema para regular el tráfico.


¿Qué conductor no se ha puesto nervioso alguna vez frente a un semáforo que se empeña en permanecer en rojo durante lo que se nos hace una eternidad?
Pues parece que esos artefactos tricolores, creados en Londres hace 150 años para regular el tráfico de los coches de caballos, podrían tener los días contados gracias a la aparición de los vehículos autopilotados.

Así lo cree un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETHZ) y el Consejo Nacional de Investigación de Italia (CNR), según un artículo publicado por la revista de divulgación científica PLOS ONE.

Estos científicos, de carácter multidisciplinar, consideran que el uso de coches que no precisan de conductor nos llevará a una nueva forma de organizar el tráfico en el futuro, y ya han trabajado en ella.

Basándose en el sistema que han desarrollado, los vehículos autónomos incorporarán unos sensores que les permitirán entrar en comunicación con centros de gestión automática posicionados en los cruces, y éstos serán los que regularán la circulación en esas intersecciones viales, estableciendo las prioridades de paso.

Compararon este modelo con cómo funciona el tráfico en nuestros días y, en todos los casos, el control sin semáforos resultaba el doble de eficaz.

La implantación de un sistema de estas características sería muy positiva porque:
·        además de reducir considerablemente nuestro nivel de estrés
·        el tráfico resultaría mucho más fluido, con un descenso considerable de las temidas y odiadas retenciones
·        se ahorraría en combustible y
·        disminuirían las emisiones de CO2 a la atmósfera.


(1025) POR QUÉ ES BUENO ABURRIRSE

www.muyinteresante.es
Vicente Fernández de Bobadilla

La enorme oferta de entretenimiento del mundo actual podría estar creando una sociedad más aburrida que nunca. No obstante, si se sabe utilizar, el tedio puede ser un impulso para la creatividad.


¿Desde cuándo nos aburrimos?
A la hora de buscar los orígenes del hastío, algunos historiadores lo sitúan en la sociedad moderna, e incluso sugieren que el término aparece por primera vez en la novela de Dickens “Casa desolada” (1853). Pero el aburrimiento es sin duda anterior, y ha sido definido con otras palabras, como tedio, hastío o acedia. Cuán anterior, es difícil precisarlo.

Autores tan diversos como Kierkegaard, Alberto Moravia, Immanuel Kant y Robert Nisbet afirmaron, cada uno a su manera, que Adán y Eva dejaron de aburrirse cuando Dios los expulsó del Paraíso Terrenal, porque ¿qué hay más aburrido que un lugar donde todas las preguntas, inquietudes y necesidades están ya resueltas y el futuro se ve como un horizonte infinito de monótona felicidad? Desde el momento en que tuvieron que preocuparse por algo tan esencial como sobrevivir, el tedio desapareció, desplazado por las necesidades más urgentes.

Según ese razonamiento, y en un plano ya más ajustado a la evidencia científica, podría pensarse que los primeros homínidos también desconocían el aburrimiento, ocupados como estaban en alimentarse, protegerse contra las inclemencias del tiempo y escapar de los predadores.
Pero el antropólogo Eudald Carbonell, uno de los padres de las excavaciones del yacimiento paleontológico de Atapuerca, en Burgos, precisó en declaraciones al profesor Robert Sala en el libro Sapiens, que ...
... las noches del Homo Antecessor “debían de ser terriblemente largas y aburridas”, al menos hasta que se descubrió el fuego, y con él la iluminación, que les permitió alargar las horas de vigilia y dedicarse a actividades como fabricar utensilios y hablar, “lo que debió de reforzar los grupos, estimular la enseñanza y el aprendizaje”.

Más recientemente, la antropóloga australiana Yasmine Musharbash pasó tres años viviendo con miembros de la etnia australiana warlpiri, cuyo estilo de vida aún está bastante alejado del siglo XXI. Su conclusión fue que tampoco escapaban al aburrimiento, pero, al ser un pueblo que hace muchísima vida social  –raramente están solos–  en lugar de aburrirse cada uno por su cuenta, lo hacían en grupo.

Y es que el tedio parece haber sido una amenaza que ha pendido sobre la humanidad casi desde el principio. Lo que ha ocurrido es que durante siglos careció de nombre, quizá porque, como señala Lench en su estudio, “definir el aburrimiento es una tarea difícil, en parte porque no está claro por qué la gente lo experimenta”.

Ciertamente resulta algo bastante difícil de atrapar, porque linda demasiado cerca de la apatía, el desánimo o la depresión.
Hubo un tiempo en el que incluso se consideró un pecado entre los religiosos que hacían vida monacal y que en ocasiones no podían evitar el tedio durante la lectura de las Escrituras: se consideraba un desprecio hacia Dios, que, al ser perfecto, no podía ser aburrido.

Son clásicos los dos tipos de aburrimiento definidos por el psicólogo alemán Martin Doehlemann: el situacional y el existencial.
·        El existencial, según el estudio de Lench y otros, ha sido ligado a problemas más serios como “la ludopatía, el abuso de drogas y alcohol, la ingesta compulsiva de alimentos, el abandono escolar, la depresión y la ansiedad”.
·        Por su parte, el aburrimiento situacional es el relacionado con coyunturas concretas, y autores como la profesora norteamericana Patricia Meyer Spacks, en su libro “Boredom: The Literary Story of a State of Mind” (Aburrimiento, la historia literaria de un estado mental), sí lo enlazan con el surgimiento de la sociedad moderna, donde por un lado aparecieron los trabajos tediosos y sujetos a un horario, y por otro el concepto de tiempo libre, algo que obligatoriamente había que disfrutar.
La incapacidad para ello, según Meyer Spacks, “comenzó a considerarse un estado de incomodidad que se disolvería si se le diera la estimulación adecuada. Fueron los antecedentes de la cultura del ocio, con una proliferación de espectáculos para mantener entretenida a la naciente clase media”.

Pero ya existían entonces algunos creadores inmortales que combatieron el aburrimiento a su manera.

Nietzsche escribió que los hombres de valor lo consideraban como un impulso para los logros:
“No temen al aburrimiento tanto como al trabajar sin placer; de hecho, su trabajo requiere una gran cantidad de aburrimiento para tener éxito. Para los pensadores y todos los espíritus sensatos, el aburrimiento es esa desagradable calma chicha del alma que precede a un viaje feliz y a vientos animosos”.

En su ensayo “Andar, una filosofía”, Frédéric Gros cuenta cómo Rousseau declaraba sentir hastío ante la visión de la mesa de trabajo de su gabinete, y para combatirlo daba largos paseos, durante los cuales acudían a su mente la inspiración y las mejores ideas que luego plasmaría en su obra.

Kant, por su parte, jamás renunció a su paseo de las cinco de la tarde. Curiosamente, una rutina inviolable y sistemática presidió gran parte de la vida de este carismático filósofo.
Dicho ritual repetido diariamente fue concebido, según el ensayista Gros, precisamente como “un remedio para el aburrimiento. El aburrimiento es la inmovilidad del cuerpo enfrentado al vacío del pensamiento. La repetición de la marcha mata el aburrimiento, porque éste ya no puede alimentarse del cansancio del cuerpo y buscar en su inercia el tenue vértigo de una espiral sin fin”.



Lo que nos lleva a la siguiente cuestión:  ¿hay gente aburrida y gente entretenida?

Antes de escribir su ensayo “Filosofía del Tedio”, Lars Svendsen, profesor de la Universidad de Bergen, en Noruega, hizo una encuesta   –desprovista de valor científico, según él mismo aclara–   entre sus amigos, conocidos y colegas, para preguntarles por su relación con el aburrimiento: la mayoría contestó “que eran incapaces de determinar si se aburrían o no”.

Las respuestas categóricas fueron raras, y sólo uno de los encuestados respondió categóricamente que jamás se aburría. “De hecho –escribía Svendsen–, aquellos que, en mi pequeña encuesta, aseguraban que eran víctimas de un tedio profundo no fueron capaces, por lo general, de argumentar por qué; no podía decirse que fuese esto o aquello lo que los atormentaba, sino simplemente un tedio sin nombre, sin forma, sin objeto”.

El profesor no da demasiado crédito a esa afirmación que sueltan algunos felices mortales: “Yo no me aburro nunca”. Todos, afirma, nos aburrimos en algún momento de nuestra vida, pero, al ser una sensación tan personal, es difícil clasificar a los aburridos por grupos.
Y, si bien Svendsen cita estudios científicos que parecen indicar que las mujeres se aburren más que los hombres, aclara que no conoce “ninguna explicación satisfactoria de por qué esto habría de ser así”.

Hay algunos rasgos que sí definen a quienes menos se aburren, como pueden ser la hiperactividad y la curiosidad, pero conviene matizar algo obvio: una persona que no tenga un minuto libre en todo el día difícilmente se podrá sentir aburrido.
Aunque, señala Svendsen, “cuando esas personas someten a reconsideración ese tiempo de actividad febril, es común que este se les antoje de un vacío terrible”.

Trabajo y aburrimiento tampoco son sinónimos: hay personas que se entretienen e incluso disfrutan en su actividad laboral, y otras que se aburren en su tiempo libre. No se trata de que nuestro tiempo esté más o menos ocupado, sino más bien de que sea aprovechado.

El aburrimiento es, para mucha gente, una encrucijada en la que se presentan dos alternativas: salir o hundirse en él todavía más.
La clave para optar por un camino u otro estaría situada en el cerebro, y concretamente en cómo le afectan las maniobras para ahuyentar el tedio.

El neurólogo Irving Biederman, de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles, ha señalado como primer responsable a los opioides, los analgésicos naturales que produce nuestro cerebro y que poseen poderosos efectos estimulantes y euforizantes.
Estos actuarían en nuestra mente de un modo similar al originado por ciertos tipos de droga: una nueva experiencia, una actividad que nos absorbe, causa un “subidón” que nos estimula y, al mismo tiempo, nos provoca para seguir abasteciéndonos con esas sensaciones.

Cuando se consigue eso, el círculo vicioso se da la vuelta y, en lugar de dejarse atrapar por una desgana que paraliza cualquier iniciativa, se buscan nuevos estímulos para no dejar de sentirse activo.
Sin embargo, al mismo tiempo, como ocurre con las drogas, las sucesivas dosis no tienen el mismo efecto que la inicial.  Por ello, la clave para alcanzar y mantener este estado de estimulación tiene que ver tanto con la actividad cerebral como con la variedad.



(1024) LOS ACONTECIMIENTOS FELICES TAMBIÉN PUEDEN ROMPERNOS EL CORAZÓN

www.tendencias21.net

Según un estudio publicado en el European Heart Journal,  los acontecimientos felices pueden provocar una enfermedad del corazón denominada Síndrome de Takotsubo, o Síndrome 'del corazón roto', que hasta ahora se creía que se producía sólo por impactos negativos.
Un estudio con 1.750 pacientes de todo el mundo muestra que en 20 de ellos había un claro motivador emocional positivo, como una fiesta de cumpleaños o el nacimiento de un nieto, mientras que en 465 había uno claro negativo, como un fallecimiento o un accidente.
 
El síndrome de Takotsubo (STT), informa la Sociedad Europea de Cardiología en una nota, se conoce como "síndrome del corazón roto" y se caracteriza por un debilitamiento temporal repentino de los músculos del corazón que hace que el ventrículo izquierdo del corazón salga hacia fuera por la parte inferior, mientras que el cuello se mantiene estrecho, con una forma semejante a la de una trampa para pulpos japonesa, del cual toma su nombre (tako tsubo).

Desde que esta enfermedad relativamente rara fuera descrita por primera vez en 1990, la evidencia ha sugerido que suele activarse por episodios de angustia emocional severa, tales como dolor, ira o miedo, con pacientes que desarrollan dolores en el pecho y dificultad para respirar. Puede conducir a ataques cardíacos y la muerte.

Ahora, por primera vez, los investigadores han analizado sistemáticamente los datos de un gran grupo de pacientes de todo el mundo diagnosticados con el síndrome, y han encontrado que algunos pacientes desarrollaron la enfermedad después de un acontecimiento feliz o alegre, en lo que han llamado "síndrome del corazón feliz".

En 2011, Christian Templin, investigador principal y cardiólogo, junto con Jelena Ghadri, cardióloga residente, establecieron el primer Registro Internacional de Takotsubo en el Hospital Universitario de Zurich (Suiza).
Para este estudio se han analizado los datos de los primeros 1.750 pacientes registrados en los 25 centros colaboradores, de nueve países diferentes (Austria, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos).

Encontraron 485 pacientes en los que hubo un disparador emocional claro.
·        De éstos, el STT de 20 (el 4%) había sido precipitado por acontecimientos felices y alegres, como una fiesta de cumpleaños, boda, celebración de despedida sorpresa, una victoria del equipo favorito de rugby, o el nacimiento de un nieto.
·        465 (el 96%) se habían producido después de acontecimientos tristes y estresantes, como la muerte de un cónyuge, hijo o padre, asistir a un funeral, un accidente, una preocupación por una enfermedad o problemas de relaciones. Uno ocurrió cuando un paciente obeso se quedó atascado en el baño.

El noventa y cinco por ciento de los pacientes eran mujeres, tanto entre los "corazones rotos" como en los "corazones felices", y la edad media de los pacientes era de 65 entre los "corazones rotos" y de 71 entre los "corazones felices", lo que confirma que la mayoría de los casos de STT ocurren en mujeres post-menopáusicas.


Corazón con síndrome de Takotsubo (A) 
y normal (B). Imagen: JHeuser. Fuente: Wikipedia.


Paradigma
Ghadri dice que los nuevos hallazgos deberían conducir a un cambio de paradigma en la práctica clínica.

"Hemos demostrado que los factores desencadenantes de STT son más variados de lo que se pensaba. Un paciente de STT ya no es el paciente clásico de "corazón roto", y la enfermedad puede estar precedida por emociones positivas también. Los médicos deben ser conscientes de ello y también considerar que los pacientes que llegan al servicio de urgencias con síntomas de ataques al corazón, como dolor de pecho y dificultad para respirar después de un acontecimiento o emoción feliz, podrían estar sufriendo de STT, tanto como los pacientes similares que se presentan después de un evento emocional negativo. Nuestros hallazgos amplían el espectro clínico de STT. También sugieren que los acontecimientos felices y tristes de la vida pueden compartir vías emocionales similares que en última instancia pueden causar STT".

Templin dice que se necesita más investigación para comprender los mecanismos exactos que subyacen a ambas variantes de corazón "roto" y "feliz".

"Creemos que el STT es un ejemplo clásico de mecanismo de retroalimentación entrelazado, con la participación de estímulos psicológicos y / o físicos, el cerebro y el sistema cardiovascular. Tal vez tanto eventos felices como tristes de la vida, aunque inherentemente distintos, comparten vías comunes finales en el sistema nervioso central, y en última instancia conducen al síndrome".

Los investigadores están trabajando para entender mejor la relación entre el corazón y el cerebro, utilizando resonancia magnética funcional para examinar el funcionamiento de las partes del cerebro conocidas por estar involucradas en el procesamiento de las emociones, reacciones, el comportamiento, la toma de decisiones y la memoria, como la amígdala y la corteza prefrontal.

Referencia bibliográfica:
Jelena R. Ghadri et al.: Happy heart syndrome: role of positive emotional stress in takotsubo syndrome. European Heart Journal (2016). DOI: 10.1093/eurheartj/ehv757.


(1023) UN BIOBOLÍGRAFO IMPRIME CÉLULAS MADRE EN 3D EN PLENA CIRUGÍA

www.tendencias21.net



Investigadores australianos han creado un biobolígrafo manual de impresión en 3D para 'dibujar' células madre humanas, formando patrones libres con muy altas tasas de supervivencia. Está diseñado para esculpir implantes de cartílago en plena cirugía.

En un experimento de prueba de concepto, investigadores australianos han utilizado un lápiz manual de impresión en 3D para dibujar células madre humanas, formando patrones libres con muy altas tasas de supervivencia.

El dispositivo, desarrollado a partir de la colaboración entre investigadores del Centro ARC de Excelencia para Ciencia de Electromateriales (ACES) e investigadores y cirujanos ortopédicos del Hospital de San Vicente (Melbourne), está diseñado para permitir a los cirujanos esculpir implantes de cartílago personalizados durante la cirugía.

Usando una bio-tinta en hidrogel para transportar y dar soporte a las células madre humanas, y una fuente baja de luz para solidificar la tinta, el bolígrafo ofrece una tasa de supervivencia de las células por encima del 97%.

Las bioimpresoras 3D, explica ACES en una nota de prensa, tienen el potencial de revolucionar la ingeniería de tejidos: pueden utilizarse para imprimir células, capa por capa, para construir tejidos artificiales para su implantación.

Pero en algunas aplicaciones, como la reparación del cartílago, la geometría exacta de un implante no puede ser conocida con precisión antes de la cirugía. Esto hace que sea extremadamente difícil pre-preparar un implante de cartílago artificial.

El Biopen se sostiene en manos del cirujano, lo que permite a éste un control sin precedentes para tratar defectos llenándolos de andamios a medida.

Colaboración
El profesor Peter Choong, director de Ortopedia del Hospital de San Vicente, desarrolló el concepto con el director del ACES, Gordon Wallace.

"El desarrollo de este tipo de tecnología sólo es posible con la interacción entre los científicos y los médicos clínicos: éstos, para identificar el problema, y los científicos para desarrollar una solución", dice el profesor Choong.

El equipo diseñó el BioPen con las limitaciones prácticas de la cirugía en la mente y lo fabricó usando plástico y titanio médicos impresos en 3D.
El dispositivo es pequeño, ligero, ergonómico y esterilizable. Una fuente de luz baja potencia se fija en el dispositivo y solidifica las tintas durante su dispensación.

"El proyecto de bio-bolígrafo pone de relieve desafíos y oportunidades interesantes en la investigación multidisciplinaria. Cuando lo hagamos bien podemos hacer avances extraordinarios a un ritmo rápido", dice el profesor Wallace. El trabajo se publica la revista Biofabrication.

Referencia bibliográfica:

Cathal D O’Connell, Claudia Di Bella, Fletcher Thompson, Cheryl Augustine, Stephen Beirne, Rhys Cornock, Christopher J Richards, Johnson Chung, Sanjeev Gambhir, Zhilian Yue, Justin Bourke, Binbin Zhang, Adam Taylor, Anita Quigley, Robert Kapsa, Peter Choong, Gordon G Wallace: Development of the Biopen: a handheld device for surgical printing of adipose stem cells at a chondral wound site. Biofabrication (2016). DOI: 10.1088/1758-5090/8/1/015019.