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(943) FATIGA EMOCIONAL: RESPUESTA AUTOMÁTICA AL ESTRÉS - SÍNDROME DE BURNOUT

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Belén González - Especial DLA

La fatiga emocional debe considerarse una respuesta natural, un mecanismo de autoconservación que se activa de forma automática cuando no somos capaces de controlar nuestros niveles de depresión, ansiedad o estrés.


Y finalmente el estrés.....que se convierte en un problema serio cuando no asumimos que el tiempo para relajarnos es un requerimiento diario del organismo, especialmente cuando tratamos de ocultar o minimizar la tensión que nos producen los problemas en el lugar de trabajo, las relaciones personales y los cambios importantes como una pérdida o una mudanza.

Ahora bien, la fatiga emocional debe considerarse una respuesta natural, un mecanismo de autoconservación que se activa de forma automática cuando no somos capaces de controlar nuestros niveles de depresión, ansiedad o estrés. Una reacción que tiene lugar en el mismo instante en que sentimos que no somos capaces de asimilar la situación por la que estamos atravesando, para protegernos de un colapso total.

Y es que el agotamiento emocional funciona como una especie de freno que nos obliga a parar, a pensar, a replantearnos nuestro presente y a decidir nuestro futuro. Sin embargo, es un momento crucial en el que se necesita, más que un simple descanso, el tomar las medidas necesarias para superar la coyuntura.

Combatir y erradicar la fatiga emocional es posible, pero es indispensable identificar su origen y romper con ese foco de malestar de manera definitiva, aunque eso implique cambios importantes. En la mayoría de los casos esto requiere de asistencia profesional, pues el manejo de las emociones es un proceso complejo.

Síndrome de Burnout
Un caso especial cuando se habla de fatiga emocional es el Síndrome de Burnout o "síndrome de estar quemado", un trastorno caracterizado por la presencia de un esquema de estrés prologando en individuos profesionales sobrecargados de trabajo.

Este síndrome clínico fue descrito en el año 1974 por el psicólogo estadounidense Herbert Freudenberger, quién observó que tras un periodo aproximado de 12 meses en el trabajo, la mayoría de las personas sufría una progresiva pérdida de energía, que conducía al agotamiento, depresión y la desmotivación.

Dos años más tarde, la psicóloga social Cristina Maslach calificó este trastorno como "sobrecarga emocional" o síndrome de Burnout o “quemado”, luego de estudiar las respuestas emocionales de un grupo de profesionales.

Este trastorno es frecuente en personal sanitario, docentes, deportistas de élite, teleoperadores, ingenieros y militares, siendo mayor la prevalencia en las mujeres.
Se manifiesta especialmente cuando se superan las ocho horas diarias de trabajo, cuando no se ha cambiado de ambiente laboral en mucho tiempo, y cuando la remuneración económica no es cónsona con la carga de responsabilidad.

Los síntomas que caracterizan este síndrome son el agotamiento emocional, la disminución y pérdida de los recursos emocionales, la despersonalización o deshumanización, consistente en el desarrollo de actitudes negativas, la falta de realización personal, el cansancio generalizado y el malestar general.

Hasta ahora no se conoce un tratamiento específico para el Síndrome de Burnout, ni tampoco una estrategia de prevención, por lo que la terapia se concentra en el control del estrés y el autocontrol.
Sin embargo, la prevención es determinante, y en consecuencia se recomienda adaptar constantemente el nivel de expectativas a la realidad cotidiana, aprender a identificar y manejar las emociones, promover el equilibrio en el uso del tiempo para abarcar de forma placentera y efectiva a la familia, amigos, aficiones, descanso, trabajo y, finalmente, basar las relaciones interpersonales en el diálogo efectivo.

Preste atención a estos cambios:

Manifestaciones físicas
Dolor de cabeza; insomnio; alteraciones gastrointestinales y taquicardia; entre otros.

Manifestaciones conductuales
Conductas adictivas y evitativas; bajo rendimiento personal, problemas de carácter afectivo; aumento en el consumo de café, alcohol, fármacos y drogas; ausentismo laboral.

Manifestaciones mentales

Sentimientos de vacío, agotamiento, fracaso, impotencia; nerviosismo incontrolable; dificultad para la concentración; problemas de autoestima y baja tolerancia a la frustración.

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