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(817) RENUNCIAR A LAS REDES SOCIALES POR UN MES, ¿TE ATREVES?

Javiera Gracia Magallón
www.emol.com

Cuando uno llega a cuestionar las elecciones de vida 
basándose en el posteo de un amigo, ha llegado la hora de hacer pausa. 
Pero podría ser más difícil de lo que parece.

Me alegro por ti, que te vaya super bien”, es un ejemplo de los saludos que colocamos en Facebook, Twitter o Instagram cuando vemos un post de un amigo o conocido que ha tenido éxito en algún proyecto.

Sin embargo, hay respuestas que pueden indicar que hemos dejado de ver estas redes como formas de comunicación y más como herramientas para evaluar nuestra propia vida o las elecciones que hemos tomado a lo largo de los años.

Jordan K. Turgeon, editora del Huffington Post, se dio cuenta de que su conducta en sitios como Facebook o Instagram la hacían quedar en la categoría de “Checkeador compulsivo”.

Esto quiere decir que tenía una necesidad inmediata de revisar la actividad de sus contactos y de dejar anotaciones. “Veía que la gente ya había dejado sus comentarios y me decía a mí misma ´Estoy tan atrasada, soy una pésima amiga´”, explica.

La editora admite que durante un tiempo consideró estas plataformas la forma más fácil de conectarse con los seres queridos y aún cree que lo fueron. “Eventualmente pasó de ser a estar en el círculo, a ser la primera persona en él. Si alguien decía ´¿Te enteraste de esto?´ mi corazón se aceleraba y saltaría a mi iPhone para ver actualizaciones”, continúa.

Al seguir revisando su actividad, encontró comentarios como “¡mira ese hermoso hogar!, mi pequeño departamento palidece en comparación” o “ella es tan suertuda por viajar a Europa. A veces me preocupo de que si espero mucho no podré ver tanto del mundo como deseo”.

“Cuando empecé a cuestionar mis ambiciones y metas basándome en algo tan trivial como un posteo en la red, mis checkeos se volvieron una carga, en lugar de una forma divertida de mantenerme en contacto con mis seres queridos” afirma.

Por eso, y a partir del 2 de enero de 2014, Turgeon empezó un período de “abstinencia” de redes sociales. Durante un mes, ella no revisará sus actualizaciones de Facebook, Twitter, Instagram e incluso Linkedin.

Una meta extremadamente difícil
Al final de su anuncio, hecho en su blog del Huffington Post, Turgeon dijo que luego de quince días, daría una actualización de cómo le ha ido sin revisar los perfiles de sus conocidos, pero esto sería más difícil que borrar los íconos de acceso del navegador.

Por ejemplo, en febrero de 2012, un estudio realizado por la Escuela de Negocios Booth de Chicago determinó que abstenerse de Twitter o de revisar mails era más difícil que resistirse a fumar o tomar alcohol.
Wilhelm Hofmann, quien lideró la investigación, explicó que se estudió a 205 personas de entre 18 y 25 años. A todos los participantes se les dieron Blackberrys y se les pidió que cuando recibieran un mensaje, lo que ocurriría 7 veces al día durante 2 semanas, ellos respondieran si habían sentido un antojo de cualquier tipo y, en caso de que fuera así, describir de qué se trataba aquel deseo.

El objetivo era determinar qué estímulos causaban más “antojos” y en cuáles los participantes se demoraban menos en “rendirse”. Los investigadores declararon que los rangos de “fracaso de autocontrol” eran mayores en redes sociales que en otras áreas como deseos sexuales, alcohol o tabaco.

Jaime Santander, jefe del Servicio de Psiquiatría y Salud Mental de Red Salud UC, cree que el potencial adictivo de estas plataformas puede superar al de las substancias asociadas con este tipo de conducta puesto que “con un cigarro no importa si lo fumo hoy o mañana, porque sólo me concierne a mí. En la red social hay un tema de oportunidad y de competencia con el resto. Mi comentario se envía ahora, porque en cuatro horas puede que 40 personas más lo hayan hecho”.

Santander también advierte que la irrupción de plataformas móviles como teléfonos y tablets ha acrecentado este problema ya que ha aumentado la accesibilidad a redes sociales. “Como todas las fuentes de adicción, esto siempre aumenta cuando se vuelve más disponible”, asegura.

Respecto al caso de la editora del Huffington Post, el psiquiatra afirma que en este caso habría un patrón adictivo, ya que en este ejemplo se da una conducta sobre la cual uno trata de ejercer un control pero termina siendo arrastrado de todas formas.

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