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(757) LA BICICLETA ¿RIESGO O PLACER PARA LAS MUJERES?

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Un estudio reciente escrito por investigadores de la Universidad de Indiana publicado en una edición especial de la revista Sexual and Relationship Therapy explicaba la relación entre la actividad física y el orgasmo en las mujeres. Y demostró que el orgasmo femenino no es sólo sexual.

Para realizar este estudio, 370 mujeres fueron reclutadas a través de Internet. De éstas, 124 informaron que habían experimentado al menos un orgasmo cuando realizaban algún tipo de ejercicio deportivo (OED), mientras que las restantes 246 reconocieron sólo haber sentido placer (PED).
Estos sujetos, con edades entre 18-63 años (edad media 30 años), en su mayoría tenían parejas, y el 69 % de ellas afirmaban ser heterosexuales.

A través de los cuestionarios, nos enteramos de que el 40 % de las mujeres habían tenido un orgasmo haciendo spinning (ejercicio en bicicletas estacionarias en un gimnasio).
La mayoría de las veces se las arreglaron para controlarse, a pesar de la vergüenza que pasaron, pero alrededor del 20 % de las voluntarias afirmó haber llegado a un punto en que no pudieron mantener el control de su cuerpo.

Pero ahora, un nuevo estudio resulta alarmante.
Científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, establecen que la bicicleta puede causar trastornos genitales y disfunción eréctil en hombres, según informa la BBC.
Esto se debe principalmente a la presión que ejerce el asiento de la bicicleta en el área genital.

Según los expertos, el asiento de las bicicletas puede ser un riesgo de disfunción eréctil debido a que comprime el área del perineo, región anatómica que comprende el piso de la pelvis, entre el ano y el escroto.

El asiento de la bicicleta, dicen los expertos, ejerce presión en esta región, comprimiendo arterias y nervios muy importantes que son necesarios para el funcionamiento sexual normal.

Otros estudios han mostrado que los hombres que montan en bicicleta al menos 5 horas a la semana pueden presentar un conteo menor de espermatozoides y menores posibilidades de concebir.


Adormecimiento  genital
Según los investigadores, muchas mujeres que andan en bicicleta o toman clases de spinning, se han quejado de adormecimiento y pérdida de sensibilidad en el área genital. Pero hasta ahora el vínculo no se había confirmado en investigaciones.
La nueva investigación, publicada en Journal of Sexual Medicine (Revista de Medicina Sexual), encontró que el asiento de la bicicleta también puede ser un riesgo para las mujeres.

El estudio siguió a mujeres que realizaban trayectos de al menos 16 kilómetros a la semana en bicicleta, durante 4 semanas al mes.
Las participantes llevaron sus propias bicicletas al laboratorio ,donde fueron colocadas en máquinas estacionarias para que las mujeres las montaran como solían hacerlo en el exterior.
Los científicos compararon el efecto de diferentes tipos de bicicletas, con diversas posiciones de asientos y manubrios, y la presión en el piso pélvico de las ciclistas.

El análisis midió en micrómetros (una milésima de milímetros) la sensación genital de las participantes, utilizando un estesiómetro, instrumento para medir la sensibilidad táctil.

También se llevaron a cabo mapas computacionales de la presión que ejercía el asiento, y se compararon ambas mediciones.

Los resultados mostraron que el factor que producía el mayor impacto en las participantes era la posición del manubrio.
Las mujeres que utilizaban bicicletas que tenían manubrios ubicados a nivel más bajo que el asiento tenían una mayor presión en el perineo y una menor sensación en el piso pélvico, entre el ano y la vagina.

Según los investigadores, mientras más bajos los manubrios (en relación con el asiento), más debe inclinarse hacia adelante la mujer lo cual la fuerza a colocar un mayor peso corporal sobre el perineo.
El problema se vio más exacerbado en las participantes que utilizaban el llamado manubrio caído, con el cual las manos deben colocarse aún más abajo y la ciclista debe inclinarse mucho más que con los otros tipos de manubrio.

"Básicamente mostramos que puede haber factores de riesgo modificables asociados a las mujeres ciclistas" explica la doctora Marsha Guess, quien dirigió el estudio.
"Estos resultados ofrecen información importante para educar a las ciclistas para que lleven a cabo prácticas seguras que reduzcan la presión y la pérdida de sensibilidad en el piso pélvico".

La conclusión, dicen los investigadores, es que "modificar la organización de la bicicleta podría ayudar a aliviar las neuropatías en las mujeres ciclistas".
Pero subrayan que este fue un estudio pequeño y ahora será necesario llevar a cabo más investigaciones para analizar con más detalle estas asociaciones.

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