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(535) COMPRUEBAN CLINICAMENTE LA EXISTENCIA DE LA TELEPATÍA

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Un experimento busca pruebas que evidencien que la telepatía se produce en el cerebro. Los resultados fueron publicados en la Revista Internacional de Yoga por el Instituto Nacional de Salud Mental y Neurociencias de Bangalore, India.
Usando un scanner de resonancia magnética, se pudo apreciar la actividad de una zona del cerebro mientras un famoso mentalista hacía una demostración de su poder mental.


Un grupo de científicos indios analizó el momento en que el famoso mentalista Gerard Senehi daba una demostración de sus poderes mentales, con el fin de hallar cómo opera el fenómeno de la telepatía en el cerebro humano.
Con ayuda de un escáner de resonancia magnética, los investigadores lograron determinar que, durante este episodio, el giro parahipocampal derecho registró actividad.

Por otra parte, también se analizó la actividad cerebral de un sujeto que no presentó habilidades telepáticas. Al estudiar su actividad cerebral, la resonancia magnética mostró activación del giro parahipocampal izquierdo.

De acuerdo a los científicos, este es el primer indicio comprobado clínicamente que indica que los poderes mentales, en este caso la telepatía, tienen comprobación con una base científica, en este caso límbica.

Los resultados dan pie a que continúen los estudios sobre más fenómenos mentales, ya que estas conclusiones pueden servir en un futuro para nuevas investigaciones en este campo.

Algunas características que la presunta intercomunicación telepática presentaría son:

La estimulación cerebral
En la medida en que hoy se conocen los procesos cerebrales, no es posible que se inicie ningún proceso cerebral sin que haya un estímulo sensorial que lo desencadene.

Quienes interpretan el pensamiento como un proceso bioquímico defienden que el pensamiento o la acción mental (reducida a proceso bioquímico) sólo puede ponerse en marcha merced a un estímulo físico o químico (luminoso, calorífico, táctil, sonoro) aplicado a los sentidos del sujeto.
Quienes defienden el reduccionismo de las operaciones mentales a operaciones físico-químicas se encuentran poco inclinados a admitir factores extramateriales o extrabioquímicos en el momento de interpretar el psiquismo humano.


La “hipótesis telepática” admitiría que, al menos en determinados casos, en circunstancias especiales aún poco determinadas, cabe la posibilidad de que una “mente” (actuando como “receptora”) sea estimulada, sin estímulos sensoriales interpuestos, por la actuación de otra “mente” (“emisora”) que, repetimos, actúa supuestamente de modo directo sin la mediación de la voz, el tacto u otro medio de excitación sensorial.

Consecuencias de la hipótesis telepática
Dada por válida la hipótesis telepática, es decir admitiendo que al menos en algunos supuestos se verifica una interacción directa entre mentes sin mediación sensorial y bioquímica, habría que admitir importantes consecuencias del hecho.

Una sería que la mente, al menos en algunos supuestos, admite estimulaciones o mensajes que no tienen un soporte bioquímico.
Ello restaría fuerza a las interpretaciones que reducen el fenómeno mental a procesos bioquímicos.
Entendemos con ello que todas las investigaciones encaminadas a establecer con rigor la esencia y las especificaciones del hipotético fenómeno telepático servirían al mismo tiempo para adquirir conocimientos más profundos sobre la naturaleza y propiedades de la “psique” humana cuya interpretación como simple fenómeno bioquímico quedaría cuestionada.

Otra significativa consecuencia de la detección (en su caso) de interacciones telepáticas, realizada con metodología rigurosa, sería la identificación de una nueva modalidad de interacción a distancia.
Es sabido que en el actual estado del saber científico las únicas modalidades de interacción entre objetos situados en distintas localizaciones espaciales (llamadas a veces fuerzas a distancia) son la interacción o fuerza gravitatoria (ejercida entre masas) y la interacción electromagnética (ejercida entre cargas eléctricas, bien estáticas, bien en movimiento).

Si se detectase sin dejar lugar a dudas la existencia de fenómenos telepáticos y, si gracias a precauciones experimentales apropiadas pudiese descartarse que tal interacción telepática se realiza como consecuencia de interacciones gravitatorias o electromagnéticas, se habría encontrado una nueva modalidad de interacción a distancia, no gravitatoria ni electromagnética, sino realizada mediante una modalidad de interacción a distancia desconocida hasta el presente. Este hecho sería una puerta abierta a nuevos horizontes de la física; es decir, del conocimiento de la naturaleza.

El hallazgo de lo “extra-espacial” o “extra-corpóreo”.
Como hipótesis de trabajo cabría añadir que si, como sugieren algunas observaciones, la “eficacia” de la interacción telepática mutua no se atenuase al incrementarse la distancia entre emisor y receptor, habría que deducir que no existe distancia entre los sujetos mentales y que todos ellos existen en un mismo “recinto mental” carente de dimensiones espaciales.

En otras palabras, se habría establecido un carácter extra-corpóreo o extra-espacial para la faceta mental de la persona que contradeciría el discurso reduccionista hoy tal vez predominante en los antropólogos.

Empleando una terminología con muchos siglos de antigüedad estaríamos en presencia de “lo espiritual”, es decir, de lo no ligado a condicionamientos espaciales o corpóreos.

Las tesis que reducen la función mental a funciones bioquímicas tendrían más dificultad en interpretar la telepatía, ya que habrían de admitir que esa nueva forma de interacción (no gravitatoria ni electromagnética) tiene a la simple materia cerebral como agentes emisor y receptor respectivamente.
Pero parece difícil admitir que exista tal fuerza y que nunca se haya puesto de manifiesto su existencia en el curso de los prolijos y casi infinitos trabajos de observación y experimentación de la naturaleza llevados a cabo en los últimos siglos.


La inserción de lo mental en lo bioquímico
La confirmación de la “hipótesis telepática” nos situaría, pues, ante un dilema:
  • o bien la interacción telepática se realiza entre los contenidos materiales del emisor y receptor, en virtud de una nueva fuerza hasta ahora desconocida (lo que parece difícil de aceptar),
  • o bien es un fenómeno debido a que hay en el emisor y el receptor unos respectivos “factores mentales” extradimensionales, que se encuentran en comunicación directa por no serles aplicables ni los condicionamientos de localización espacial, ni de distancia o separación entre ellos.

Se debe reconocer en todo caso que la aceptación de la segunda alternativa del dilema suscita un problema, ya planteado desde tiempos remotos. Si se admite el “factor mental” extraespacial y extracorpóreo, no reducible a la bioquímica, habría ulteriormente que explicar en qué forma dicho factor no bioquímico interactúa con los procesos bioquímicos corpóreos, implicados en la cadena de procesos que intervienen en la fenomenología completa del supuesto fenómeno telepático.

Dada la transcendencia científica y humana de la cuestión, han de saludarse con aprecio y aplauso los esfuerzos rigurosos realizados en orden a alcanzar un conocimiento riguroso de la hipótesis telepática.


Una hipótesis a investigar
En todo caso parece que la hipótesis telepática deberá ser hoy investigada en conexión con la investigación de otros fenómenos similares conocidos hoy en la física, en la biología y en la neurología.
Los fenómenos telepáticos deberían unirse así al paquete de hechos extraños conectados hoy quizá con los fenómenos de coherencia cuántica y acción a distancia, tanto en el mundo físico como biofísico.

Se conocen formas de interacción extrañas entre enjambres de organismos independientes (vg. insectos o pájaros) y entre enjambres de celulas en tejidos que parecen unidos por fenómenos de coherencia cuántica.

La neurología cuántica en general, o en concreto la hipótesis de Hameroff-Penrose sobre la naturaleza biofísica de la conciencia, son hipótesis que abren vías nuevas de investigación que quizá podrían también ayudar en la explicación de la hipótesis telepática.

En el horizonte aparece un vasto campo de investigación abierto que probablemente pudiera conducir a nuevas formas de entender el mundo físico que ayudaran en la explicación del psiquismo y en la explicación de la experiencia religiosa.

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