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(221) LA PECULIAR (Y, A VECES, EMOCIONANTE) VIDA DE LOS GUARDAESPALDAS


Redacción

BBC Mundo

La industria de la protección personal está en expansión en muchas partes del mundo. Pero vale la pena preguntarse si la vida real de un guardaespaldas, al menos en el Reino Unido, se parece a la muestran las películas.

Yasmeen Khan, periodista de la BBC, intenta averiguarlo.


"Dame tu dinero ahora. ¡Ahora!", le grita un hombre a una mujer, pero ella no parece intimidarse.

Con mucha calma y confianza, la mujer coloca una mano sobre el cañón de la pistola y la otra sobre la muñeca del hombre, para luego realizar un movimiento que le impedirá cualquier movimiento al atacante. Ahora, ella tiene el control de la pistola.

No se trata de un intento de atraco real, sino de una simulación realizada durante un curso de formación para escoltas. O, para darles su nombre correcto, "oficiales de protección cercana".

Si bien alguna vez fueron de uso exclusivo de la realeza o de las celebridades, los oficiales de protección privados cada vez tienen una clientela más amplia.


Aumento en la demanda

El aumento en el Reino Unido del número de ejecutivos con enormes fortunas ha impulsado la demanda en los últimos 20 años, pues algunos han necesitado contratar personal de protección para ellos y sus familias.

Los clientes multimillonarios y sus más allegados enfrentan amenazas de secuestro, por lo que algunos guardaespaldas son contratados para que acompañen a los niños a la escuela. También, si los clientes son figuras públicas importantes, existe el riesgo de que sean asesinados, aunque para algunos es más una amenaza que algo que pueda ocurrir en la realidad.

Jamie es un ex infante de marina con experiencia en la protección personal, que además es jefe instructor de una empresa proveedora de entrenamiento llamada Task International. Cree que muchos de los alumnos no entienden lo que implica ser un oficial de protección cercana.

"La gente participa en el curso de formación, pensando que estarán vestidos con trajes oscuros, gafas de sol y que perseguirán a toda velocidad a los malhechores que quieran hacerle daño a sus jefes".

"En la realidad, el trabajo requiere de una multitud de habilidades que lo abarcan todo: desde ser organizado y vigilar, hasta ser una especie de asistente personal para el cliente. El porte de armas depende de las leyes de cada país, lo que en el Reino Unido obviamente quiere decir que no pueden portarse armas".

Las percepciones de la industria son moldeadas por las películas y la televisión. Por un lado está el guardaespaldas sofisticado, que viste de traje, como Kevin Costner en la película "El guardaespaldas". También existen los que -con bastante músculo- protegen a jefes que realizan actividades ilegales, como el actor Dennis Waterman en la serie británica "Minder".

De acuerdo a quienes ejercen esta profesión, estas populares representaciones no son realistas. Aunque, asegura Jamie, sí existe una demanda de distintos agentes de protección.


Menos es más

Para los más vulnerables, explica Jamie, a veces es importante tener a alguien que luzca intimidante, "alguien que pueda mantener controlados a los fans-obsesionados, los paparazzi e incluso a los acosadores potenciales.

"También es asunto de mostrar: mientras más famosa sea la persona, más 'protección' requerirá. Simon Cowell, por ejemplo, fue fotografiado en varias ocasiones mientras era protegido por su fácilmente identificable guardaespaldas.

"Realmente no se necesita a alguien grande o visible para estar protegido adecuadamente, de hecho, a veces resulta más beneficioso tener a alguien que pueda camuflarse, alguien que no llame la atención", señala Jamie.

La necesidad de parecer parte de la multitud es más evidente en el mundo corporativo, y este, de acuerdo con el experto en seguridad Will Geddes, es uno de los sectores de mayor crecimiento en la industria de la protección personal.

"El requerimiento de las empresas siempre ha estado allí, pero a medida que muchas compañías se desarrollan en los mercados emergentes o en lugares en los que existe inestabilidad política, la necesidad de proveer el cuidado apropiado a sus empleados aumenta. En los ambientes de alto riesgo, hace faltan que estén bien protegidos para que puedan realizar su trabajo".


Clave

En el actual clima de inestabilidad política y de levantamientos civiles, el papel de los oficiales de protección personal es clave. Jamie fue enviado a Egipto durante los recientes disturbios, para ayudar a evacuar a empleados que trabajaban para una empresa multinacional.

"En situaciones como la de Egipto, viajamos para ofrecer seguridad, para llevarles dinero en efectivo y medicamentos, y para sacarlos del país. El trabajo puede parecer emocionante y el sueldo puede ser muy bueno, pero ir a Egipto fue un perfecto ejemplo de lo disponibles que tenemos que estar: tan pronto llaman, hay que dejar todo. Tener tus maletas listas y partir sin saber cuándo vas a estar de vuelta", explica.

"La otra cara del trabajo es cuando hay que proteger a alguien que está por ahí pasándola bien. Pueden estar en una discoteca divirtiéndose con un grupo de amigos, pero para el oficial de protección eso puede significar estar de pie montando guardia por varias horas largas y aburridas".

Uno de los trabajos más largos de Jamie fue el de proteger a una princesa árabe. Un trabajo para el que utilizó a un equipo de seis personas, entre las que había dos mujeres. Si una princesa árabe necesita ir a comprar ropa interior, por ejemplo, tener a un hombre corpulento a su lado no sería nada discreto.

La necesidad de contar con oficiales de protección que sean mujeres está creciendo. Sophie fue la única mujer en su curso de formación, pero el tener una formación militar le otorga el perfil típico de aquellos que aprenden sobre protección personal.

"Después de pasar varios años en el ejército, no podía imaginarme trabajando en horario de oficina. Quiero ser capaz de emplear mi entrenamiento militar en una nueva carrera y también animar a otras mujeres para que se desarrollen en esta industria".

La organización que regula la seguridad privada en Reino Unido, por ejemplo, asegura que el número de mujeres que se entrena y solicita licencias ha experimentado un aumento. Algunos grupos culturales, como por ejemplo algunas familias musulmanas, insisten en que el personal que cuide a las mujeres, sea también de sexo femenino.

Cuando los agentes masculinos tienen clientas femeninas, el miedo a "estar demasiado cerca" aumenta.

"A veces cuando una mujer está protegida por un hombre, prevalece el cliché del caballero de armadura que la cuida. Hemos visto algunas relaciones amorosas que han comenzado así. En mi opinión, ese es el pecado capital de nuestra profesión. A menudo protegemos a personas muy vulnerables y cruzar esa línea de confianza está mal" asegura Will Geddes.

¿Y qué pasa con el sacrificio definitivo?

¿Es deber del guardaespaldas recibir una bala para proteger a su cliente?

Todos los guardaespaldas consultados dijeron sin dudarlo que sí, pero también advierten que el trabajo precisa de una buena planificación para que ello nunca suceda.

"En el evento de que la planeación falle y un atacante armado entre en la ecuación, los guardaespaldas están entrenados para usar su cuerpo para proteger al escoltado", explica Jamie.

"Pero, ¿tomarán a conciencia la decisión de atravesársele a una bala como ocurre en las películas?

Bueno, nosotros no podemos enseñar cómo reaccionaría alguien en la realidad si se enfrenta a una situación semejante", concluye.

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