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(205) UNA CRUZADA POR LOS HISPANOS

El Nuevo Herald
Andres Oppenheimer

Si el presidente Obama verdaderamente quiere elevar los estándares educativos de Estados Unidos, debería concentrarse en los 50 millones de hispanos: somos, por lejos, el grupo étnico de peor desempeño en las escuelas del pais.

Veamos algunas de las estadisticas alarmantes que acaba de dar a conocer la Casa Blanca:

- Menos de la mitad de los niños hispanos están inscriptos en programas de educación temprana, o de primera infancia, que son considerados clave para el futuro desempeño escolar de los niños.

- Sólo alrededor del 50 % de los estudiantes hispanos obtienen a tiempo sus diplomas del colegio secundario.

-Sólo alrededor del 13 % de los estudiantes hispanos obtienen un grado de licenciatura en la universidad, comparado con el 17 % de estudiantes afroamericanos, el 31 % de estudiantes blancos no hispanos, y el 50 % de estudiantes asiático-americanos.

-Sólo el 4 % de estudiantes hispanos obtienen un titulo de Maestría.

- En los exámenes estandarizados, los niños hispanos sacan las peores notas, según otros estudios, lo que hace que los promedios generales de Estados Unidos en estos tests estén cayendo.

Para su crédito, el presidente Obama está empezando a prestar atención a este problema, señalando que no sólo afectará a los hispanos, sino a todos los estadounidenses.

Uno de cada cuatro niños menores de 10 años de las escuelas de Estados Unidos es hispano.


Esto significa que los hispanos -que ya conformamos el grupo minoritario mas grande de Estados Unidos- serán pronto un factor clave para determinar si la fuerza laboral estadounidense seguirá siendo competitiva en la economía global.


¿Por qué los niños hispanos se están quedando atrás en la escuela?

Quizás tenga que ver con la falta de información sobre programas de ayuda financiera, en hogares donde los padres no fueron a la universidad, o con la falta de fondos para la educación bilingüe, o dinero para clases de tutoría para ayudar a los jóvenes a pasar los exámenes SAT para entrar en la universidad.


Pero lo cierto es que, en vez de aprovechar el conocimiento del español de los hispanos para beneficio del país educando niños bilingües -como lo hacen la mayoría de los países europeos- muchas escuelas estadounidenses desaniman a los niños a hablar español, sin ofrecerles ayuda para mejorar su preparación en inglés, matemática y ciencia.


En una conferencia sobre la educación hispana -transmitida por el canal Univision a principios de esta semana- Obama dijo que está aumentando los fondos destinados a los programas de educación de la primera infancia, y que el gobierno ha aumentado las becas Pell para educación universitaria en 800 dólares anuales con respecto a la suma que los estudiantes recibían hace dos años.

Pero cuando entrevisté a Obama la semana pasada y le pregunté que podía hacer el gobierno de Estados Unidos para ayudar a que los niños hispanos y latinoamericanos mejoraran su nivel educativo, me mencionó algo tanto o más importante: la necesidad de colocar la educación en el centro de nuestra agenda personal, familiar y nacional, tal como ocurre en Asia.

“Tenemos que lograr un cambio de actitud, en Estados Unidos y en los países latinoamericanos, para que empecemos a reconocer que la competencia global es feroz”, me dijo Obama. “Los chinos, los surcoreanos, India… todos están sedientos de educación”.

Y en una economía basada en el conocimiento, ya no basta que tengamos materias primas naturales, no basta que tengamos gente talentosa. Nuestros niños deben superarse en el aprendizaje de la tecnología, la matemática, la ciencia. De otro modo, se quedarán atrás”,agregó.


Mi opinión:

La concentración de Obama en los últimos días en el tema de la educación hispana es encomiable. Pero si sólo va a ser un esfuerzo de concientización de una semana de duración -como casi tantos otros temas de la agenda de la Casa Blanca- no servirá de mucho.


En China, Singapur y en otros países asiáticos que obtienen altas notas en los exámenes estandarizados internacionales, encontré una cultura generalizada de obsesión familiar con la educación. En esos países, la gente está convencida de que el futuro de sus hijos depende de la calidad de su desempeño escolar. En Corea del Sur, una familia promedio de la clase media invierte casi el 30 % de su ingreso en educación.


Nos vendría bien un poco de esa obsesión familiar por la educación que tienen los asiáticos. Para lograrla, haría falta una masiva cruzada del gobierno, las grandes corporaciones y fundaciones -algo así como la campaña que logró convencer a los estadounidenses que dejaran de fumar. Cualquier cosa de menor alcance terminará siendo otro de los tantos temas semanales de la agenda de la Casa Blanca.


1 comentarios:

Alfredo en Toronto dijo...

sería bueno que los latinos dejemos ver a los recursos naturales como el único medio que tenemos para vivir. Creo que usar el cerebro es el mejor recurso natural.