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Los seis grados de separación en las redes sociales

Artículo de opinión de Marcelo Sabbatini. Profesor del Master CTS de la Universidad de Salamanca


Un análisis sobre el concepto de "Mundos Pequeños" y las relaciones interpersonales


¿Cuántas veces el lector ha entablado una conversación con un perfecto desconocido, solamente para descubrir que el cuñado de primo de su contable es amigo íntimo de la prima de su interlocutor? ¿Es posible que entablando una conversación con el Papa, por ejemplo, también el lector descubriera amigos casi comunes? Aunque esta idea pueda parecer trivial por un lado, y fantástica por otra, se relaciona con el concepto de las redes de “mundos pequeños” y de los “seis grados de separación”, objetos de seria investigación científica en la actualidad.

En concepto del problema de “mundos pequeños” aparece por primera vez en un artículo científico titulado “The Small World Problem” publicado en la revista Psychology Today en mayo de 1967, por el psicólogo Stanley Milgran. El experimento consistió en elegir de forma aleatoria pares de personas, designando a la primera como la “fuente” y la otra como el “blanco”. La persona fuente debería enviar un mensaje a la persona blanco, teniendo para esto que enviar una carta a cualquier persona que juzgara pudiera conocer a la otra. La carta también instruía su receptor a realizar el mismo procedimiento, proceso que se debería repetir hasta que llegara a la fuente. Los resultados han revelado que el número de enlaces intermedios entre una persona y otra se situaba entre 2 y 10, con un promedio de seis. También es interesante que Milgran fue el responsable por el famoso, y no menos controvertido, experimento sobre la “Obediencia a la autoridad”, que desveló que la mayoría de las personas pueden demostrar un comportamiento cruel, si creen están desempeñando determinado papel, en conformidad con la expectativa de una autoridad o de un grupo de presión.

En la actualidad, esta idea ha tenido un gran impacto sobre la cultura, sobretodo a partir de la obra de teatro “Seis grados de separación” (1990) de John Guare, llevada posteriormente al cine con la película homónima protagonizada por Donald Shuterland y Will Smith, en 1993. Aunque en el argumento no se trate directamente la idea, sí recupera la noción de que todas las personas en el globo se encuentran separadas apenas por otras seis.

La idea tiene su fuerza y su encanto. Más o menos en la misma época tres estudiantes universitarios inventan “Los seis grados de Kevin Bacon”, basado en este concepto. El objetivo es encontrar un vínculo, es decir aparecer en una misma película, entre cualquier otro actor y el actor norteamericano Kevin Bacon, en el menor número de pasos posibles. Este número de pasos se define como el número de Bacon. Lógicamente, él mismo tiene un número de Bacon igual a cero, mientras que los demás se sitúan entre 2 y 3. Una de los retos del juego consiste en buscar números altos, es decir, entre 7 y 8, que son bastante raros. Más raro aún es un número infinito, por ejemplo de un tal Fred Ott, que ha aparecido en apenas tres películas, en todas ellas solo, de manera que es imposible establecer un vínculo.



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